Experiencias:Sauce
De La Quitopedia
1.- En mi época de fumadora:
Empecé a fumar porque antes de entrar en el cole, se fumaba. Pásabamos horas aprendiendo a tragarnos el humo sin conseguirlo. Fumar se convirtió en un empeño. Una tarde estando yo sola en casa, lo logré. Recuerdo un mareo intenso y también una alegría enorme que enseguida comuniqué a mi mejor amiga con la que compartía este aprendizaje. Recuerdo que decíamos: "La mujer que sabe fumar, echa el humo después de hablar". Y lo conseguimos, vaya que si lo conseguimos. Hasta 30 años se adueñó de mi vida... Me sentía incapaz de reducir la dosis, he buscado en ceniceros y hasta en la basura tobas que me permitieran dar unas caladas cuando no tenía tabaco. Era mi primer pensamiento de la mañana y el último antes de irme a dormir.
2.- Me planteo dejar de fumar:
Un montón de veces, pero siempre fracasando estrepitosamente. Empecé a tomar más conciencia cuando mi padre me lo pidió antes de morirse de cáncer de pulmón por culpa del tabaco. Pero fueron mis hijos mi verdadera motivación: sabía todo lo que me iba a perder si me iba y quería estar aquí por si me necesitaran. Decidí no seguir suicidándome poco a poco por ellos.
3.- Intentos anteriores:
Dejar, pues nunca hasta ahora, ya que cuando lo intenté otras veces, siempre anduve con la excusa de uno por la noche, así que pasaba el día histérica esperando que dieran las 10. Después lo adelanté a las ocho, y después volví a fumarme los dos paquetes.
4.- Estrategia
Pues la verdad es que no recuerdo estrategia alguna. Tan sólo decir NO cada vez que se me venía a la cabeza. Y lo que me ayudó mucho fue enfrentarme al bicho. Eso me hacía más fuerte para el siguiente subidón. Sentía que por primera vez lo dominaba yo a él en vez de él a mi. Lo insultaba, le desafiaba... en fin, de locos.
5.- Aliados
Zumos de naranja a montones, cigarrillo de plástico y juanolas (de las cuales sigo enganchada, por cierto). Pero lo que más el quitómetro. La experiencia de los demás y el sentirme comprendida me ayudó mucho.
6.- Los primeros días
Pues a veces mejor y otros peor. Lo que sí que hice fue expresar el mono que sentía y me sirvió de mucho. Entraba en internet y buscaba cualquier información sobre el tabaco y sus consecuencias. Más adelante cuando encontré el quitómetro me animaba un montón ver los segundos que llevaba sin fumar.
7.- Desde la distancia
Siento una alegría inmensa haberlo conseguido aunque me gustaría haberlo olvidado. Esta mañana mismo me decía mientras nadaba sin cansarme que era una de las mejores decisiones de mi vida. Me sigue gustando su olor y en muchas situaciones me gustaría encenderme uno. Pero ya no es mono, es más el recuerdo de lo que un día se vivió.
8.- Observaciones
Ni una calada. Los pensamientos al respecto de que por una no va a pasar nada, si llevo tanto tiempo como voy a caer por eso...etc... es una trampa para volvernos a atrapar. Dominar al tabaco en todos los instantes que se presente es la única forma de vencerlo.
Experiencias de otros foreros
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